Si
bien el profesor Moriarty fue el más famoso de todos, varios fueron los
adversarios a los que se enfrentaría Sherlock Holmes a lo largo de sus
aventuras. Y entre ellos, tal vez ninguno recibe tanto desprecio por parte del
detective como Charles Augustus Milverton, el chantajista a quien define como
lo peor de la sociedad, una especie de insecto que se alimenta de sus víctimas poniendo
en peligro su reputación, su fama e incluso su vida.
Este
tomo de Sherlock Holmes Libro-juego nos introduce de lleno en el relato canónico
“La aventura de Charles Augustus Milverton”, o más bien en su conclusión,
cuando el chantajista (ojo spoiler) ha sido hallado asesinado en su hogar en
Appledore Towers, escena magistralmente plasmada en la portada. Por nuestra
parte, encarnaremos a un primo de Watson, además de protegido de Holmes y
seguidor de los métodos de este, que será contratado para investigar el
misterio y arrojar algo de luz sobre el asunto.
Lógicamente,
el mayor atractivo reside en haber leído el relato original y por tanto, saber interpretar
las pistas que iremos encontrando a lo largo de la investigación, acerca de los
dos individuos (uno alto y delgado, el otro bajo y más grueso) que fueron
vistos huyendo del lugar. Al margen de eso, al igual que en el resto de
historias de la colección deberemos ir interpretando, indagando y aplicando
nuestras diversas habilidades gracias al lanzamiento de dados, los puntos disponibles
y las decisiones que tomemos a fin de ir obteniendo información.
Una
información que vendrá en forma de objetos, o simplemente pistas, que deberemos
ir anotando en su correspondiente ficha, de modo que si tenemos la pista A y la
H, podremos llegar a cierta conclusión, pero si solo tenemos la C, seguiremos a
oscuras. Un sistema de juego que, en algún caso, puede resultar algo desconcertante
para el lector acostumbrado a ETPA y otros librojuegos más simples.
La
obra permite crear un personaje ya disponible o crear uno propio, y destaca por
ofrecer un amplio resumen de la Inglaterra victoriana, con detalles como la
correspondencia entre libras, chelines y peniques, y otras informaciones, que
más allá de resultar útiles en la aventura, permiten introducirse en el mundo
de Sherlock Holmes y, con algo de suerte, llegar a la resolución del misterio
de forma positiva.

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