Título: Dragones chinos
Autor: R. A. Montgomery
Ilustrador: Yee Chea Lin
Colección: Elige tu propia aventura, número 67
Publicación: Timun Mas, 1993
Uno de los temas más repetidos en los libros de Elige tu propia aventura, al margen de su amplia variedad de género, es el punto de partida: y es que, tal vez inclinados a pensar que el lector se identifica mejor con un protagonista de su edad, a menudo el anónimo personaje es un joven o adolescente... más aún, casi siempre americano o con un origen en Estados Unidos. Es por tanto gratificante hallar excepciones a esto, como es el caso del libro que reseñamos hoy.
Y es que Dragones chinos se inicia en la china del siglo VII, en un lugar muy alejado del continente americano (Huoyang, junto al río Wei), y en un contexto tan complejo como son las invasiones otomanas de la época. En ese escenario, seremos un joven chino que debe emprender una aventura movido por la pura necesidad, en una especie de viaje iniciático que, ciertamente, no tiene nada de heroico.
Será por tanto Abedul (otra novedad: nuesto personaje tiene nombre) el que nos introduzca en este mundo de adversidad, donde tanto invasores como invadidos parecen seguir un mismo patrón, y donde la palabra héroe parece estar de más. Junto a la trama concebida por Montgomery, Yee Chea Lin realiza un trabajo de dibujo simple, casi esquemático, buscando la expresividad en una línea desnuda y sin detalle.
En definitiva, un volumen singular por diversos motivos, que puede resultar decepcionante (precisamente por eso) a los que busquen la gran aventura heroica de otros títulos. Y por cierto, ¿se olvidaría Montgomery de explicarnos qué ocurre con el perro Luna Negra, que desaparece sin explicación de la historia y no vuelve a ser nombrado?
