Título: Te conviertes en tiburón
Autor: Edward Packard
Ilustrador: Ron Wing
Colección: Elige tu propia aventura, número 32
Publicación: Timun Mas, 1986
Uno
de los alicientes de los librojuegos en general es su multitud de finales, que
permiten una y otra lectura hasta dar con una conclusión mejor que la anterior.
En el caso de Elige tu propia aventura, es típico que los finales puedan
dividirse entre positivos, negativos y regulares, de modo que sean varios los
caminos que puedan dar a una conclusión exitosa. Sin embargo, esto no siempre
es así...
Te
conviertes en tiburón nos ofrece efectivamente encarnar a uno de estos
escualos, pero también a un cangrejo, un águila, un osezno, un pulpo, un
mosquito y así hasta un buen puñado de animales, algunos domésticos y otros
salvajes, a causa de una maldición adquirida por profanar un templo: de hecho
las escasas conversaciones que aparecen en el volumen serán precisamente con el
monje que custodia dicho lugar, el resto serán largas narraciones de lo que nos
sucede en nuestro estatus "animal", con algún que otro final abrupto
e incluso sangriento, habitualmente por una mano humana.
Y es
que, relacionado con lo que comentábamos en un principio, en realidad solo hay
una conclusión del todo satisfactoria, aquella en la que regresamos a la
civilización tras librarnos del conjuro, siendo el resto de finales tan poco
prometedores como encarnar a un cerdo en espera de ser engordado y engullido. A
destacar nuevamente el trabajo del ilustrador Ron Wing, que en este caso se
luce con toda una serie de representaciones de animales que parecen sacados de
un reportaje de National Geographic, como esa ballena saltando sobre las olas o
el águila sobrevolando el cielo: en pocos títulos el apartado gráfico habrá apostado tan claramente por el realismo, con un resultado cuidado al
detalle.
Pese a algunos errores, como esa afirmación de que podrás convertirte varias veces en el mismo animal cuando la lectura no lo hace posible, Te
conviertes en tiburón (suponemos que el título se debe a que resulta más atractivo que Te conviertes en animal, que sería más exacto) es sin duda uno de los volúmenes
imprescindibles de Elige tu propia aventura, y una clara muestra de que, por la misma mano de su creador Edward Packard, la
serie era mucho más que pasar de una elección tras otra hasta llegar a un
final.

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